LA PALABRA DE DIOS

24/5/12

PENTECOSTES: La llenura del Espíritu Santo


PENTECOSTES : El Poder del Espíritu Santo, para ser testigos
“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los último de la tierra” Hechos 1:8
Solo cuando pedimos que ese poder de Pentecostés se manifieste entre nosotros  es que podemos trabajar por una paz que refleje la justicia de Dios en nuestras congregaciones y sociedad. Es ese poder del Espíritu Santo, el  que nos capacita para amar como Jesús lo hizo; es el que nos da fuerzas para predicar y vivir el mensaje del Reino de Dios, en medio de la sociedad.  Es el poder que también,  nos capacita para anunciar sanidad y restauración para quienes sufren, declarar, en palabras del profeta Isaías, “la libertad a los cautivos” y quebrantar el dominio de las tinieblas y la opresión del pecado que esclaviza a las personas.
 Pentecostés nos trae  el mensaje poderoso de lo que la presencia de Dios hizo en aquella oportunidad con los primeros creyentes y quiere seguir haciendo entre nosotros. Es ese poder que los reunió para enfrentar una tarea difícil, pero también hermosa, la de anunciar el Evangelio a toda criatura.
En Pentecostés, los hombres y las mujeres que oraban juntos fueron sorprendidos con un viento que llenó la casa, y todos fueron llenos del Espíritu Santo. Hoy, ese mismo Espíritu quiere manifestarse en una experiencia de llenura , para transformar nuestras vidas y las de nuestras comunidades, y darnos la fortaleza que viene de Él.
Oremos, en unidad y con fervor, para que en nuestra   Iglesia  se manifieste de manera poderosa,  el Espíritu Santo, y sean notorios a todos, los beneficiosos efectos de su presencia en nuestras vidas, en dones espirituales, en unidad, en nuevas conversiones, en transformaciones, en el nacimiento y ejercicio de nuevos ministerios para anunciar esta verdad a todo el  mundo.
Renuévanos Señor, envía el poder de tu Espíritu Santo  y que en , nuestra Iglesia resurja  el entusiasmo por llevar adelante la tarea misionera que nos ha sido encomendada : ser testigos de Cristo , hasta que el venga.
Pb. Luis Lorenzo Cortés
Magister en Misionología, Universidad Evangélica M. L. K.

16/5/12

LA NECESIDAD DEL BAUTISMO DEL ESPIRITU SANTO

LA NECESIDAD DEL BAUTISMO EN EL ESPÍRITU “Porque Juan ciertamente bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días…pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra “ ( Hechos 1: 5,8)

1. Aguardar para recibir el Bautismo en el Espíritu. Jesús había resucitado. El capacitó a los Apóstoles y a sus discípulos para la obra misionera, durante los restantes cuarenta días previos a su partida de este mundo. Pero una cosa les advirtió cuidadosamente: no debían comenzar nada hasta que viniera sobre ellos la Promesa del Padre, luego podrían cumplir su cometido. No fue un hecho anecdótico el que Jesús les instruyera a aguardar la Promesa del Padre (Hch.1,4).

Todas las cosas que Dios hace tienen un propósito. En este caso, esperar hasta recibir sobre ellos la Promesa del Padre. Esto significa que se necesita primero esperar hasta ser bautizado en el Espíritu Santo y recibir poder sobre uno, para luego, ser testigo de Jesús. De modo que este aguardar no se refiere a tener que esperar un cierto tiempo para recibir el bautismo en el Espíritu, sino más bien a no aventurarse a testificar sino hasta haber recibido el bautismo en el Espíritu. En cuanto a cuándo recibir el bautismo en el Espíritu, debería ser lo más pronto luego de la conversión, basta recibir una instrucción. Damos por sentado que la primera experiencia en la vida Cristiana es ser un converso.

 Es decir, haber recibido a Jesús como Señor y Salvador personal, tras haber escuchado el primer anuncio del Evangelio o Kerygma. De otro modo ¿testigo de qué sería? Para ser testigo de Jesús primero hay que haberlo recibido, tener un encuentro o experiencia personal con Cristo, de lo cual después se va a testificar. Una vez que uno tiene a Cristo en su corazón, es decir, que se ha nacido de nuevo por la fé, tiene la misión de compartir con otros al Jesús que hemos conocido, pero esto no se debe hacer en una forma meramente natural sino a la manera de Dios, en forma sobrenatural, para eso se necesita recibir el bautismo en el Espíritu. Hch.1,5.8. “pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo

2. Recibir poder para ser testigos de Jesús. La Palabra nos señala en Hch.1,8 que “recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo...” De modo que el Bautismo en el Espíritu es un “recibir” algo.

No es algo que se pueda alcanzar a base de esfuerzos o mérito alguno, sino que es algo que se recibe, es gratuito, una gracia que Jesús nos otorga, nos da. ¿Qué se hace ante un regalo? Se recibe. ¿Qué es lo que se recibe? El poder del Espíritu Santo. “pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo...”. De modo que lo que se recibe es el poder del Espíritu Santo. En otro aspecto, la peculiaridad del bautismo en el Espíritu es que viene sobre los creyentes.

Recibimos al Espíritu Santo en nosotros cuando aceptamos a Jesús como a nuestro Señor y Salvador. Desde entonces, El mora en nosotros como moraba antiguamente en el templo de Jerusalén (1Cor. 6,19) porque desde el Sacrificio Redentor de Cristo, el Espíritu ya no mora mas en templos de piedra, sino en los creyentes. Pero en el bautismo en el Espíritu, el Santo Espíritu viene sobre nosotros, es decir, de una manera diferente, viene desde fuera, cayendo sobre nosotros para llenarnos de su Unción y Poder con un propósito específico.

¿Para qué lo recibimos? Para ser testigos del Señor Jesús. No se puede ser un efectivo testigo de Cristo a menos que tengamos sobre nosotros el poder venido de lo alto, que nos transforma en compulsivos cristianos que sólo hablan de Jesús y de la vida maravillosa que El da.

3. Cómo recibir el bautismo en el Espíritu. Algunos creyentes tienen el don de comunicar el Espíritu Santo a través de la imposición de las manos. Ellos pueden ministrar el Bautismo en el Espíritu. Esto lo vemos en los Apóstoles Pedro y Juan (Hch.8,14-19). Los Apóstoles tenían ese poder para dar o comunicar el Espíritu Santo mediante la imposición de manos, por esto es que se ha desarrollado en las iglesias históricas la enseñanza y práctica de que sus sucesores, es decir los obispos tienen ese poder de dar o comunicar el Espíritu Santo. Pero en la Biblia encontramos que algunos laicos también poseían ese don de dar o comunicar el Espíritu (Hechos. 9, 10-17).

  Ananías no era un apóstol, ni ministro alguno, la Escritura lo llama sólo un discípulo, pero imponía las manos y podía sanar enfermos y comunicar o dar el Espíritu. Pero, aunque no tengamos el don de dar el Espíritu, todo creyente bautizado en el Espíritu puede ayudar a alguien a recibir la llenura del Espíritu, simplemente instruyéndole los pasos necesarios para que pidan el bautismo en el Espíritu, y lo recibirán. En tal caso hay que instruir lo siguiente:

1. Pida a Jesús el bautismo en el Espíritu. Sólo tiene que orar pidiendo a Jesús lo bautice en el Espíritu (Lc. 11,13).

  2. Crea por fe que recibirá el Bautismo en el Espíritu. Su petición debe ser simple y sencilla, pero creyendo que Jesús le oye. No necesita insistir mucho (Mt.6,7) , (Mt.7,7-8).

3. Reciba por fe el Bautismo en el Espíritu. Luego de pedir al Señor le bautice en el Espíritu, crea que El le ha escuchado y que en ese mismo momento le está llenando con su Espíritu.

4. Abra su boca y ore en el Espíritu.- En algunos casos esta experiencia puede traer aparejado el hablar en lenguas , pero no siempre es así, El fluir de la presencia del Espíritu hace que la persona se sienta guiada por el Señor a interceder a favor de todos los santos y de manera especial por quienes dirigen la obra del Señor. (Rom.8,26-27).

Cómo saber si he recibido el Bautismo en el Espíritu. Cada vez que en el Nuevo Testamento encontramos el bautismo en el Espíritu, veremos que se manifiesta el orar en el Espíritu , como la señal del derramamiento del Espíritu Santo. También encontramos en algunos casos la manifestación de profecía y alabanza además del hablar en lenguas Hechos 2,1-4 En Pentecostés el Espíritu se derrama sobre cada uno, y se ponen a hablar en lenguas según el Espíritu les concedía expresarse. Ellos eran los que hablaban, pero el Espíritu les daba el lenguaje a expresar.

  En Hch.10,44-46 Pedro está predicando de Cristo a Cornelio y su gente, cuando repentinamente cayó el Espíritu sobre todos ellos, incluidos los gentiles. ¿Cómo sabían que había caído el Espíritu sobre todos ellos? Porque les oían hablar en lenguas y glorificar a Dios. Ellos también habían recibido su bautismo en el Espíritu tal como los Apóstoles en Pentecostés, porque hablaban en lenguas. En Hch.19,1-6. Una vez más vemos en este caso, Pablo detecta que a estos creyentes de Éfeso les faltaba el bautismo en el Espíritu. ¿cómo se daba cuenta? Porque a un creyente lleno del Espíritu Santo se le nota, y a ellos no se les notaba. Así que fueron re-evangelizados por Pablo, luego bautizados en agua y ministrados para recibir el bautismo en el Espíritu. ¿Qué sucedió cuando vino sobre ellos el Espíritu Santo? Se pusieron a hablar en lenguas y a profetizar.

 En 1Cor.14,18. “Doy gracias a Dios porque hablo en lenguas más que todos vosotros..” Pablo, en su conversión, luego de su encuentro con Jesús camino a Damasco fue ministrado por el discípulo Ananías enviado por el Señor para devolverle la salud é imponiéndole las manos ministrarle la llenura del Espíritu (Hch. 9,12 y 17), aquí nos revela que él también habla en lenguas ¿por qué? Porque había recibido la llenura del Espíritu.

5. Qué me impide recibir el Bautismo en el Espíritu. Básicamente nada impide a un creyente nacido de nuevo recibir el Bautismo en el Espíritu. Debería ser el paso subsiguiente a la conversión. Le convertirá en un poderoso testigo de Cristo, y al mismo tiempo será fortalecido para vivir la santidad de la vida Cristiana. Pero es innegable que algunas personas que se acercan a pedir el Bautismo en el Espíritu, no lo reciben. He aquí algunas razones:

1. Falta de una adecuada preparación. Algunas personas desean ser bautizadas en el Espíritu, pero no le dan tiempo a ser adecuadamente instruídas en lo que la Palabra de Dios enseña al respecto. Es necesario tomar el tiempo necesario para escudriñar las Escrituras y ser enseñado por ellas en cuanto al Bautismo en el Espíritu. Permita que un creyente ya bautizado en el Espíritu, le ayude a entender las Escrituras, tal como Felipe el evangelista le ayudó al Etíope y así se rindió a Cristo (Hch.8,26-40).

2. Incredulidad. La Palabra de Dios dice: (Heb.11,6). No se puede esperar recibir algo de Dios, a menos que se crea que se va a recibir. Si se busca el Bautismo en el Espíritu sin un propósito santo, si simplemente se trata de probar a ver si es cierto o no, en realidad no se está buscando el don de Dios sino el tentar a Dios, y eso es peligroso. Debe haber una sincera y reverente búsqueda del Bautismo en el Espíritu, y recibirlo con fe y gratitud.

3.- Temor. Muchas personas desean el Bautismo en el Espíritu pero están atadas a temores que le impiden recibirlo: “¿será de Dios?”, “¡no me gusta eso de las lenguas!”, “¿no será cuestión sicológica?”, “¡qué vergüenza!”.

  4. Pecado. Hch. 8,18-24. Simón el Mago quería comprar el don de dar o comunicar el Espíritu. Las Palabras que obtuvo por respuesta del Apóstol Pedro fueron una maldición. La razón es porque su corazón no era recto delante de Dios. Quien así procede, no tiene parte ni herencia en este asunto. Luis Lorenzo Cortés G. Magister en Teología Universidad Evangélica Martin Luther King