LA
IGLESIA QUE ESTA EN TU CASA
Como
iniciar Grupos del Pacto Discipulado
Objetivo : Motivar a abrir las puertas del hogar para iniciar un Grupo
del Pacto discipulado
Lectura bíblica: Juan 15:16
“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo de”
Estas palabras fueron pronunciadas por Jesús a sus apóstoles en el contexto de un discipulado personal e íntimo con ellos. En el tiempo de Jesús el término "cenáculo" se refería al comedor de la casa. Era el cuarto grande de arriba o aposento alto dónde el Maestro celebró su última cena con sus discípulos.
Nuestro Señor transformó esa habitación en algo más que un comedor. Lo convirtió en un lugar dónde Jesús comparte íntimamente con sus amigos, los atrae a una comunidad de amor, llena de su Espíritu y envía a continuar Su misión. Hoy día, nosotros queremos imitarle a Él y a los primeros cristianos, abriendo hogares para Cristo en todo lugar.
¿Desea usted abrir las puertas de su hogar para expandir el Evangelio de Jesucristo? ¡Es la más bella decisión que un dueño o dueña de casa cristianos puedan tomar! Vayan mis felicitaciones y la bendición del Señor para que ésta sea una obra de Dios. Indudablemente Jesús quiere que Su Palabra crezca no sólo en calidad espiritual sino también en cantidad de discípulos. Calidad y cantidad son dos metas que van unidas en el cumplimiento de la Gran Comisión dada por Él:
“Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones,
bautizándolos en el nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”( Mateo 28:19,20)
COMO COMENZAR
La primera pregunta
es ¿y cómo empiezo? Pues usted ya tiene la respuesta si quiere hacerlo. El
Espíritu Santo ha puesto en su corazón algo fundamental: la motivación. No se detenga inútilmente a preguntarse si ese deseo
nace de algo positivo o negativo en usted. Eso es algo que sólo Dios debe
juzgar. Hacerlo es una pérdida de tiempo. Usted sabe que ama al Señor y Él ama
salvar y santificar a muchos. Pablo
decía que no era juzgado de nadie y tampoco se juzgaba a sí mismo. (1 Corintios
4:3) Así es que ya tiene algo importante: como dice la alabanza, “he decidido
seguir a Cristo” y abrir su hogar para
celebrar reuniones y alimentarnos juntos en la Palabra.
ORAR PIDIENDO SU
VOLUNTAD.
El segundo paso es
tan simple como el primero y consiste en orar. Le va a pedir al Señor
diariamente dirección para escoger a sus invitados. Dedique mucho tiempo a
ello. Declárele su amor a Jesús, acérquese a Él y muéstrele su proyecto, para
que Él lo bendiga. “Al hombre le toca hacer planes y al Señor dirigir sus
pasos” (Proverbios 16:9) Aquí se trata de orar por algo específico: personas
para conformar este Grupo del Pacto.
Estas pueden ser cristianas y no cristianas.
Es bueno mezclar ambos tipos pues unas le ayudarán a testificar de Cristo a las otras. Piense en aquellas personas con
quienes tiene una relación de amistad. Basta con decidir por cuatro o cinco y
ya tiene una lista interesante de invitados. La idea es cubrir en oración de
amor y fe a todas las personas que usted invitará.
Cuando Dios ya le ha mostrado los invitados, entonces usted decida una fecha y hora para la reunión. Aquí es importante contar con el beneplácito y ojalá la colaboración del resto de la familia o los moradores de su casa, para impartir un clima agradable durante el tiempo que durará el evento. El lugar más adecuado es el comedor, en torno a la mesa, donde se servirá al término de la reunión un pequeño momento fraternal, según la costumbre del lugar, sin bebidas alcohólicas.
Es importante no
pensar en un número tan grande de personas, sino un número que sea de fácil
manejo para una reunión, ya que si la cantidad de personas es muy extensa, se
tiene que formar un nuevo grupo, la meta es 12 personas, más allá de esa
cantidad implicaría crear un nuevo Grupo del Pacto.
LA INVITACION
Entonces el tercer
paso es la invitación. Acérquese usted personalmente a aquellas personas que ha
escogido y en forma privada y con suma amabilidad dígales: “Querido amigo,
quiero hacerte una invitación muy especial para mi casa este viernes. Se trata
de una reunión para compartir La Palabra . No tiene que utilizar necesariamente
las mismas palabras, sino que la idea es que la persona sienta que ella es
alguien especial para usted, lo cual es real, pues, para Cristo que la está
llamando, es alguien muy especial. La invitación verbal puede ir acompañada de
una invitación escrita, lo cual le da mayor seriedad y formalidad a ésta, la
cual puede ser redactada de la siguiente forma, a modo de ejemplo:
Usted está cordialmente invitado
a nuestra casa para compartir un tiempo de amistad y espiritualidad cristiana
este viernes a las 19 horas en Avenida Pedro Prado 3188 Iquique, sector Sur.
Teléfono 218148
a nuestra casa para compartir un tiempo de amistad y espiritualidad cristiana
este viernes a las 19 horas en Avenida Pedro Prado 3188 Iquique, sector Sur.
Teléfono 218148
No use en la invitación términos como
“iglesia” , u otra institución similar, para evitar prejuicios que impidan la
asistencia.
LA REUNION DEL
GRUPO
El cuarto paso es
la planificación misma de la reunión. Considere usted un mínimo de pasos: a)
presentaciones, b) uno o dos cantos, c) oración de gratitud, d) peticiones, e)
oración y unción por los enfermos, f) breve lectura y reflexión de la Palabra
de Dios, g) bendición final y h) momentos fraternales . Veamos cada aspecto con
más detalle.
a) presentaciones. En forma natural haga que cada invitado se presente brevemente. Evite en este momento el comentario de problemas o testimonios que no aportan al clima del grupo. Basta con que cada uno diga su nombre. Esto es válido para el inicio del Grupo, o cuando llegue una persona nueva. En las reuniones siguientes ya no se tiene este paso.
b) cantos, alabanzas , Elija dos canciones cristianas no muy largas, de fácil melodía y muy inspiradas, de preferencia basadas en algún salmo. Dé el ejemplo usted, cantándolas con naturalidad, con los ojos abiertos y dando alguna expresión corporal, sin exagerar para no “asustar” a sus invitados. Será muy bueno que usted reparta hojas con los cantos impresos, para que todos puedan seguirlo. Si en su familia alguien toca guitarra o teclado, pídale su ayuda para acompañar con música, también se puede usar apoyo tecnológico si existe, por ejemplo, fondo musical grabado, un PC., o un proyector, etc.
c) oración de gratitud. Manifieste usted, antes de hacer esta oración, lo importante que es presentarse al Señor dando gracias y no pidiendo de inmediato, como señala la Biblia: “Entrad por sus puertas con gratitud, por sus atrios con alabanza” (Salmo 100:4) Luego haga una oración en voz alta, calmada, pausada, inspirada, natural, dando gracias por la presencia de cada invitado y por la bendición de tenerlos en su hogar, en el nombre de Jesús, amén. Esta vez no haga petición alguna. El propósito es que en próximas oportunidades las acciones de gracias aumenten, participando cada invitado, quienes darán gracias por distintas bendiciones. de Dios (sanidad, casa, vestuario, alimentos, trabajo, etc.)
d) peticiones. Es la parte central de la reunión ya que permite escuchar a las personas en sus necesidades vitales, en un ruedo donde todos se miran pueden hablar en forma directa, contando al grupo sus preocupaciones, es vital que el guía del grupo o facilitador maneje los tiempos para que todos tengan la oportunidad de hablar y presentar sus necesidades.
Después se procede
a realizar una oración de tipo comunitaria, puede ser tomado de las manos, hay
personas que prefieren estar de rodillas, o de pie, o sentados. Cada uno como
sienta mejor vivir su espiritualidad.
Comente que esto
permite aprender a orar los unos por los otros.
e) oración y
unción por los enfermos. Dios quiere salvar y sanar. No hay mejor
demostración de Su poder que en la sanación. A través de estos hechos
maravillosos, Jesús muestra Su Soberanía sobre la creación. Bríndele esa
oportunidad al Señor de dar de Su amor a las vidas que han llegado a su hogar. Bríndeles
también una oportunidad a sus invitados de conocer el poder de Jesucristo,
orando por sus dolencias. Diga: “Ahora haremos oración por los enfermos, ¿hay
alguien enfermo? ¿Tiene alguno de ustedes alguna dolencia? Pues, pase y
siéntese aquí. Oraré por él y lo ungiré con aceite, como lo señala la Biblia en
Santiago 5:14,15“ Tenga un pequeño frasco de aceite perfumado, el cual es fácil
de adquirir en el comercio. Cuando alguno pase a sentarse en la silla que usted
indicó, pregúntele “¿Cuál es su problema?” Luego haga la oración de fe por
sanidad y únjalo con aceite en la cabeza diciendo:
“Te unjo en el nombre de Jesús, por cuyas llagas fuimos nosotros curados, pedimos de acuerdo a tus promesas, cúbrenos en tu preciosa sangre, y ahora, te declaro sano de todas tus dolencias. Amén”
“Te unjo en el nombre de Jesús, por cuyas llagas fuimos nosotros curados, pedimos de acuerdo a tus promesas, cúbrenos en tu preciosa sangre, y ahora, te declaro sano de todas tus dolencias. Amén”
También puede hacer repetir previamente al enfermo el siguiente texto:
“Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres
mi alabanza” (Jeremías 17:14)
f) lectura y reflexión de la Palabra de Dios. Elija un texto sencillo del Evangelio y coméntelo. En su exposición válgase de ejemplos de la vida diaria y conduzca a sus oyentes hacia un cambio específico de actitud, es decir un llamado a la conversión, si los asistentes ya son convertidos, un llamado al seguimiento como discípulos. Ejemplo: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” ( Mateo 4:4), el propósito puede ser: dejar las preocupaciones y los afanes por las cosas materiales y confiar en el Señor, en el caso del discipulado, reflexionar acerca del llamado del Señor a la disposición a renunciar a aquellas cosas que impiden el crecimiento espiritual.
g) bendición
final. Solicite que todos se pongan de pie e inclinen sus rostros para
recibir la bendición de Dios. Usted ora pidiendo al Señor Su protección sobre
todos los presentes y sus familias, tanto en el aspecto material, como
espiritual; pide fortaleza para enfrentar las dificultades y firmeza para no ceder a la tentación.
Finaliza su oración en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
h) Momentos
fraternales: Es compartir en forma
sencilla , te, café o lo que usted estime conveniente; con música cristiana de
fondo y una conversación espontánea, darán al término de la reunión un ambiente muy grato, que hará sentir a los
invitados muchos deseos de volver a la semana siguiente. Es la oportunidad para
conversar misceláneos, ejemplo: actividades futuras, paseos, celebraciones,
etc.
¡Qué el Señor
bendiga su valiente determinación de abrir un espacio de reunión en su hogar!
Recuerde que no está solo o sola en esta misión. Él le acompaña, conforme a Su
promesa:
“yo estoy con vosotros todos los días, hasta
el fin del mundo”
Rev. Luis Lorenzo
Cortés G.
Comunidades del
Pacto
Ministerio de
Evangelismo y Discipulado

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